lunes, 4 de junio de 2007

peleas digitales


Mi cámara decididamente me cae mal.

Me cae mal porque hace las fotos en unos tonos azules y verdes que no soporto.

Como resultado tengo fotos de niños que parecen marcianos y atardeceres que le hielan a uno la sangre.

Lo sé, es una cuestión de balance de blancos. También sé que uno debería leerse las instrucciones de la cámara con la que pretende hacer fotografías, pero bueno, uno, trasteando, acaba haciendo lo que puede.

Ayer me hicieron un comentario que me hizo mucha ilusión:

ALICIA: está muy bien tu blog, pero ¿por qué no pones fotos tuyas?

YO: Pero si todas las fotos son... Gracias.
Aunque claro, en esas situaciones uno no sabe bien qué pensar, si lo consideran un torpe sin remedio incapaz de sacar una fotografía decente o si lo que hacen es dar ánimos a sabiendas de que lo dicho se puede malinterpretar.


En la imagen detalle del edificio Triangle, de Colonia.

viernes, 1 de junio de 2007

después de la lluvia


Uno va viéndolo todo de lejos, la catedral, el puente.

Ha llovido antes.

Tiene la cazadora calada y las piernas entumecidas.

La zapatilla no ha sido capaz de contener la lluvia.
Foto turística de un turista para turistas internautas. Cada uno lo que es.

jueves, 31 de mayo de 2007

explanadas


En la explanada que hay junto a la catedral de Köln hay muchos chavales. La mayoría van con monopatines, aunque también los hay en patines o con bicicletas de Monty. En otra plaza, a la salida de la Hauptbanhof, hay una escalinata. Allí también quedan.

Corren y hacen malabares con su cuerpo y sus herramientas. Saltan, hacen piruetas imposibles y se caen.

Todos se ríen y lo celebran. Muchos se graban en vídeo.

Yo, turista curioso, les hago fotos, aunque esté a punto de cortarle la cabeza al muchacho antes de tiempo.

miércoles, 30 de mayo de 2007

Colonia






Colonia debe su nombre a se llamó así porque el primer asentamiento que hubo en la zona era una Colonia Romana llamada de una forma que no soy capaz de recordar.



En 1945 los aliados tuvieron el detallazo de dejar la ciudad como en la foto de arriba. Cayeron bombas y más bombas y no quedó (casi) piedra sobre piedra. Solo les faltó echar sal por encima, como en Cartago.



Después llegó el plan Marshal a salvarlo todo.


Muchos años después Colonia (Köln para los amigos germanofonos) es visitada por un montón de gente cada año. Contemplan su catedral, sus puentes reconstruidos, pasean junto al Rin, se pasean por sus calles. Yo he sido uno de esos visitantes. Hace poco.


No queda rastro de la gente que murió allí.






martes, 29 de mayo de 2007

vamos a entendernos


Madrid me gusta.

Podría decir que me encanta, pero a mi sentimiento le quedaría tal vez un poco demasiado grande esa palabra. Déjemoslo en que me gusta.

Me gusta porque vive, porque late.

Me gusta porque es una especie de animal enorme de cemento que parece tener un corazón dentro, muy pequeño, cálido y feroz que ama la vida.

Pero a veces no soy capaz de ella, de Madrid, de verme dentro.

A veces es demasiado metálica, demasiado lúgubre, demasiado avariciosa.

A veces es un ruido de chapas y de cláxones y de miradas que violan.

Entendámonos.

Madrid es una ciudad maravillosa, lo único que hace falta es tener un buen par de ojos benévolos con que verla.

En el trabajo la gente empieza a irse. Se despiden con alivio

- hasta mañana -dicen, como en una letanía.

- hasta mañana -contestan gestos, dedos, brazos, cejas, miradas.

A mí me queda un rato todavía. Un rato corto, lo reconozco, luego vendrán las clases de alemán, como en una tormenta, a llevarse la tarde.

En la foto una puta (o eso es lo que parece, la imagen de una puta. Probablemente sea la encarnación de la lujuria). Está en una de las entradas menores de la catedral de Colonia, a la derecha justo de la puerta principal.


Por cierto, una lástima que no se vean bien del todo las anteriores fotos. Lo siento, de verdad.

jueves, 24 de mayo de 2007

perdido en la ciudad


Madrid es una ciudad que no comprendo.

No comprendo sus atascos y sus edificios.

No comprendo la prisa, las carreras en el metro.

El concurso brutal de la miseria.

No comprendo, por ejemplo,

los pasos bajos por la plaza de Colón. No comprendo.

Ni los guiris haciendo fotos ni los punkis desgrenados ni las aceras

que parecen mentir en cada eco de pasos

que parecen

cambiarse de color para gritarle a la noche.

Köln lo conozco menos, así que no pienso hablar de Köln.

Sé que es más tranquila y más pequena y que su río no ha aprendido a mentir todavía.

Que los ninos tragan menos humos y que hay fanáticos del Liverpool (????)

por lo menos anoche.
Por cierto, la foto tendría que ir en vertical.
No sé si me quedaré hasta el domingo o hasta manana. Todo depende de Dani.

miércoles, 23 de mayo de 2007

el país de las yetas


Por algún motivo que desconozco, en Alemania los teclados son diferentes.

No son como los teclados chinos que son... (cómo son los teclados chinos?). El cambio es mucho menor. Las zetas están donde las íes griegas y las íes griegas se encuentran donde tendrían que estar las zetas, así que uno se sorprende escribiendo cosas como abzección o como yetapé o apozarse.

A parte de todo eso Köln es precioso. Lo es porque la gente va en bicicleta, porque tan pronto cae una tormenta como sale el sol y hace calor, porque el Rin pasa magestuoso y lento bajo los puentes de metal.

Köln tiene aire de viuda vieja y adolescente ebria. Pero lo que más parece, por encima de todas las cosas, es una ciudad tranquila, una de esas ciudades en las que, si se consigue entender la sociedad que la habita, resulta fácil vivir.

Las torres de la catedral miran desde lo alto con los ojos de un dios triste.

Por eso es mejor verlas de lejos, como en la foto.